Día 9 de octubre de 2026.
"TENER TECNOLOGÍA NO SIGNIFICA SABER UTILIZARLA"
En esta segunda sesión hemos reflexionado sobre los desafíos que supone integrar las tecnologías en la educación. Uno de los aspectos que más nos ha llamado la atención es la infoxicación, es decir, la dificultad de gestionar y comprender la enorme cantidad de información a la que tenemos acceso. Actualmente, tanto el alumnado como el profesorado pueden encontrar contenidos de todo tipo en cuestión de segundos, pero disponer de tanta información no significa necesariamente saber seleccionarla, interpretarla o utilizarla de manera adecuada. Por ello, consideramos que uno de los retos de la escuela es enseñar a buscar información fiable, organizarla y desarrollar una actitud crítica ante ella.
Esta idea se relaciona con la lectura de San Martín (2000), Los nuevos formatos del saber: Un desafío para la escuela, en la que se reflexiona sobre cómo las tecnologías pueden modificar nuestra manera de acceder al conocimiento. Nos parece especialmente interesante la diferencia entre obtener información y construir un conocimiento propio; por ejemplo, en actividades como Kahoot, el alumnado puede centrarse en responder correctamente y conseguir una buena puntuación, sin detenerse necesariamente a comprender por qué una respuesta es correcta. Esto no significa que este tipo de herramientas no sean útiles, sino que su valor educativo depende de cómo se planteen, si se utilizan únicamente para competir o comprobar respuestas, pueden quedarse en una actividad superficial; en cambio, si después se comentan los resultados, se justifican las respuestas y se resuelven las dudas, pueden convertirse en una oportunidad real de aprendizaje.
Por tanto, creemos que el papel del docente no consiste únicamente en proporcionar recursos digitales, sino también en ayudar al alumnado a reflexionar sobre la información que recibe, relacionarla con sus conocimientos previos y encontrarle un sentido. La tecnología puede facilitar el acceso a los contenidos, pero no sustituye el proceso de comprensión que permite convertir esa información en aprendizaje.
Esta reflexión también se relaciona con lo que plantean Casillas y Cabezas (2021) en Las TIC y la innovación en educación. Incorporar dispositivos o aplicaciones al aula no implica innovar automáticamente, para que exista una verdadera innovación educativa, es necesario que la tecnología vaya acompañada de cambios metodológicos y de una planificación que responda a unos objetivos concretos. No se trata de utilizar una herramienta porque sea novedosa o atractiva, sino de valorar qué aporta al aprendizaje y si realmente mejora la experiencia educativa; además, consideramos fundamental que el profesorado tenga una formación adecuada y que las propuestas se adapten a las características y necesidades del alumnado pues, de lo contrario, podemos terminar utilizando nuevos recursos para reproducir las mismas metodologías de siempre.
En relación con esta idea, hemos analizado el proyecto de innovación EduMakers, protagonizado por Antonino, que utiliza actividades tecnológicas para fomentar la creatividad, la colaboración y el aprendizaje práctico. Nos parece una experiencia innovadora porque el alumnado no se limita a recibir información o utilizar dispositivos, sino que participa activamente en la creación de productos y en el desarrollo de proyectos, en este proyecto a través de actividades como la impresión 3D, la robótica, la programación, los drones o la creación de un huerto hidropónico, los estudiantes pueden aprender experimentando, probando soluciones y trabajando conjuntamente.
También destacamos la actitud de Antonino, que impulsa estas iniciativas a partir de sus propios intereses y de la motivación que despiertan en el alumnado. Su experiencia muestra que la innovación puede comenzar con la iniciativa de un docente y crecer gracias a la participación de los estudiantes y la colaboración con otros profesores; además, nos parece importante que estas actividades permitan participar a alumnos con diferentes capacidades y conocimientos previos, ya que no todos tienen que partir del mismo nivel para aportar algo al grupo.
Aunque en el caso no se aportan pruebas directas de una mejora en las calificaciones académicas, consideramos que esto no significa que el proyecto carezca de valor educativo. La motivación, la autonomía, la creatividad, la resolución de problemas y el trabajo en equipo también son aprendizajes importantes; no obstante, creemos que sería conveniente evaluar de forma más sistemática los resultados para conocer qué están aprendiendo los estudiantes y hasta qué punto las actividades contribuyen a desarrollar las competencias previstas. Así, la valoración de la experiencia no dependería únicamente de la participación o del entusiasmo que genera, sino también de las evidencias de aprendizaje.
Tras analizar estas ideas, consideramos que una de las principales dificultades para introducir las TIC en los centros no es únicamente disponer de recursos, sino saber integrarlos de manera coherente en el proceso educativo para ello, es necesario que exista formación docente, colaboración entre los profesionales y una organización que permita desarrollar propuestas diferentes. También debemos tener presente que no todo tiene que realizarse mediante pantallas pues, la tecnología debe aportar un valor añadido y convivir con otras experiencias de aprendizaje.
Como futuras maestras de Educación Primaria, nos gustaría desarrollar actividades en las que el alumnado utilice las TIC para investigar, crear y resolver problemas relacionados con su entorno; por ejemplo, podría realizar un pequeño proyecto sobre las plantas o los animales del patio del colegio, registrando observaciones mediante fotografías y notas, buscando información en distintas fuentes y elaborando una presentación con sus conclusiones. De esta manera, la tecnología tendría una finalidad concreta y el alumnado participaría activamente en la construcción de su propio conocimiento.
Esta sesión nos ha permitido comprender que la innovación educativa no depende de la cantidad de tecnología que se utiliza, sino de la finalidad pedagógica con la que se incorpora. Nuestro reto como futuras docentes será aprovechar sus posibilidades sin olvidar la reflexión, la comprensión, la creatividad y las relaciones humanas que deben estar presentes en cualquier proceso de aprendizaje.
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BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA
Casillas, S., & Cabezas, M. (2021). Las TIC y la innovación en educación. Editorial Octaedro.
San Martín, A. (2000). Los nuevos formatos del saber: Un desafío para la escuela. Cultura y Educación, 20, 39–50.


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