Día 6 de octubre de 2026.

 

"¿INTRODUCIR TECNOLOGÍA EN EL AULA SIGNIFICA REALMENTE INNOVAR?"

En esta primera sesión hemos comenzado a reflexionar sobre el papel que tienen las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en la educación y sobre las posibilidades que ofrecen para transformar la manera de enseñar y aprender. A través de la entrevista a Curtis Johnson, La manera disruptiva de aprender, y de la lectura de Trahtemberg (2000), hemos podido plantearnos una cuestión que consideramos fundamental, ¿estamos innovando realmente cuando incorporamos tecnología al aula o simplemente estamos haciendo lo mismo de siempre con herramientas diferentes?

Una de las ideas que más nos ha llamado la atención de la entrevista es el concepto de innovación disruptiva. Johnson defiende que la tecnología puede contribuir a transformar el sistema educativo, en lugar de limitarse a complementar el modelo tradicional. Esto nos ha hecho pensar que utilizar una pizarra digital en lugar de una tradicional, presentar los contenidos mediante diapositivas o sustituir un libro por una pantalla no implica necesariamente una innovación metodológica. Aunque estos recursos pueden resultar útiles, lo verdaderamente importante es cómo los utilizamos y qué cambios producen en el aprendizaje del alumnado.

Esta reflexión nos parece especialmente relevante para nuestra futura labor como maestras de Educación Primaria. En ocasiones, podemos caer en la idea de que una actividad es innovadora simplemente porque utiliza una aplicación, un vídeo o un juego digital. Sin embargo, si el alumnado continúa escuchando, memorizando y reproduciendo información de la misma manera, quizá solo hayamos cambiado el formato, pero no la forma de aprender. Por ello, creemos que antes de incorporar cualquier recurso tecnológico debemos preguntarnos qué queremos conseguir con él y si realmente aporta algo que mejore la experiencia educativa.

Otro aspecto de la entrevista que nos ha hecho reflexionar es la necesidad de adaptar el aprendizaje a las características de cada alumno. Johnson cuestiona un modelo educativo en el que todos los estudiantes deben aprender los mismos contenidos, al mismo tiempo y siguiendo un ritmo similar, esta idea nos recuerda que cada niño tiene sus propias capacidades, dificultades, intereses y conocimientos previos. Por tanto, consideramos que una educación de calidad no debería exigir que todos aprendan de la misma manera, sino ofrecer oportunidades para que cada uno pueda avanzar desde su situación inicial.

En este sentido, las TIC pueden ser grandes aliadas, ya que permiten acceder a diferentes recursos, recibir retroalimentación y trabajar determinados contenidos al propio ritmo; no obstante, también pensamos que la personalización del aprendizaje no depende únicamente de la tecnología. Para conocer las necesidades del alumnado sigue siendo imprescindible la observación, la comunicación y la intervención del docente por ello, la tecnología puede facilitar este proceso, pero no sustituye la sensibilidad ni el criterio pedagógico necesarios para acompañar a cada niño.

Por otra parte, la lectura de Trahtemberg (2000) nos ha permitido ampliar esta reflexión y considerar que las nuevas tecnologías también pueden tener limitaciones si se utilizan sin un propósito educativo claro ya que, desde nuestro punto de vista, el reto no consiste en elegir entre los recursos tradicionales y los digitales, sino en encontrar un equilibrio entre ambos. Por ejemplo, una calculadora puede ayudarnos a resolver operaciones complejas, pero no debería impedir que el alumnado desarrolle el cálculo mental o, del mismo modo, un vídeo puede facilitar la comprensión de un concepto, aunque también es necesario que los estudiantes tengan oportunidades para imaginar, interpretar, hacerse preguntas y elaborar sus propias conclusiones.

Esta cuestión nos parece importante porque, en una sociedad en la que podemos acceder a una gran cantidad de información de manera inmediata, existe el riesgo de confundir tener información con comprenderla. Como futuras maestras, no queremos que nuestros alumnos se limiten a buscar respuestas rápidamente, sino que aprendan a analizarlas, contrastarlas y utilizarlas para construir su propio conocimiento y; para ello, el uso de las TIC debe ir acompañado de una educación crítica y responsable que les permita comprender tanto sus posibilidades como sus riesgos.

También consideramos fundamental que la escuela eduque en el uso responsable de la tecnología desde edades tempranas. No basta con enseñar a utilizar dispositivos o aplicaciones; es necesario trabajar valores como el respeto, la responsabilidad y la empatía, así como abordar las consecuencias de determinadas conductas digitales, entre ellas el ciberacoso. Además, creemos que es importante ofrecer alternativas como la lectura, el deporte, las actividades manipulativas y el juego compartido, para que las experiencias digitales convivan con otras formas de aprender, disfrutar y relacionarse.

En definitiva, esta primera sesión nos ha ayudado a comprender que la innovación educativa no depende de la cantidad de tecnología que introduzcamos en el aula, sino de la finalidad con la que la utilizamos y de las oportunidades de aprendizaje que genera. Nos quedamos con la idea de que las TIC pueden abrir nuevas posibilidades para personalizar la enseñanza y favorecer aprendizajes más flexibles, pero también de que debemos utilizarlas de manera equilibrada, consciente y crítica.

Por tanto, como futuras maestras, queremos aprender a seleccionar los recursos tecnológicos que realmente aporten valor a nuestras propuestas didácticas, sin utilizarlos únicamente por resultar novedosos. Nuestro objetivo debe ser que la tecnología esté al servicio del alumnado y contribuya a desarrollar su autonomía, creatividad, pensamiento crítico y capacidad para aprender, sin dejar de lado la importancia de las relaciones humanas y de las experiencias que también forman parte de la educación.

VISUAL THINKING DEL DÍA 



BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA

Johnson, C. W. (2011). La manera disruptiva de aprender [Entrevista de Eduard Punset]. Programa Redes.

Trahtemberg, L. (2000). El impacto previsible de las nuevas tecnologías en la enseñanza y la organización escolar. Lectura de las pp. 47–48.


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